Creadores, bohemios, portadores de sueños posibles e imposibles.
Todos brillan y se enamoran perdidamente de su íntimo paraíso terrenal.
Inspiran al corazón una retahila de mentiras bien dichas,
y una cohorte de minas busconas decepcionan con su fútil vida, insustancial.
La vieja Woodstock, tecleada por aquel anciano fantasma de ópera, rima imposibles de madrugadas ajustadas en viajes de adúltera visión.
El paraíso buscado huele a engaño, falsifica juegos encubiertos,
huele a secreto gritado, a alarido de dolor...
La reina indiscutida guarda silencio, aparece y no detrás del telón.
Prudencia clama para su reino, prudencia de impío, prudencia y convicción.
Se refugian los imbéciles de la luz del día, y aquellos que engendran letras criban palabras de amor.
Mueren los fantasmas, finalmente.
Entre los dedos homicidas de una ilusión...
Todos brillan y se enamoran perdidamente de su íntimo paraíso terrenal.
Inspiran al corazón una retahila de mentiras bien dichas,
y una cohorte de minas busconas decepcionan con su fútil vida, insustancial.
La vieja Woodstock, tecleada por aquel anciano fantasma de ópera, rima imposibles de madrugadas ajustadas en viajes de adúltera visión.
El paraíso buscado huele a engaño, falsifica juegos encubiertos,
huele a secreto gritado, a alarido de dolor...
La reina indiscutida guarda silencio, aparece y no detrás del telón.
Prudencia clama para su reino, prudencia de impío, prudencia y convicción.
Se refugian los imbéciles de la luz del día, y aquellos que engendran letras criban palabras de amor.
Mueren los fantasmas, finalmente.
Entre los dedos homicidas de una ilusión...
Ivo
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Acá podés volcar tu furia...
Pero con amabilidad por favor.